Ordenar y perfeccionar el mundo. (y II)
Lou Marinoff en su obra
Pregúntale a Platón dice lo siguiente: "Para que el
bienestar social sustituya al malestar, hay que hacer más hincapié
en la humanidad, que une a las personas, y no en el origen étnico u
otros factores que la dividen".
"Las lecciones que
debemos aprender son para el grueso de la aldea global. A medida que
las poblaciones se tornan más diversas en todo el mundo, se hace
cada vez más importante para la prosperidad personal y la paz
mundial que los individuos se perciban y conciban entre si como seres
humanos únicos y no como meros representantes de una u otra raza o
tribu. Para que el bienestar sustituya al malestar, la humanidad debe
tener prioridad sobre el origen étnico".
"Mostrarse humilde en la
victoria y cortés en la derrota permite aprender y mejorar las
propias capacidades, y permite ejercitar las más importantes
cualidades humanas, como la humildad y la cortesía. Ambas son mucho
más útiles en la vida que un montón de trofeos en las
estanterías".
“El hombre debe combatir y
doblegar el mal, y debe favorecer y ayudar al bien”.
Según Lou Marinoff, "Los
hilos conductores de la filosofía idealista son: el amor igualitario
por la humanidad, la afirmación de los derechos básicos y la
dignidad de los seres humanos, la veneración de la naturaleza, la
celebración de la vida y una profunda gratitud por sus dones, la fe
en el sentido de estar vivo y un sentido ingenuo de embelesamiento
con el mundo".
Mario Soares afirma que: "Hay
que abogar por los valores morales, defendiendo la globalización
ética frente a la económica. Hay que buscar una nueva identidad de
<ciudadanía mundial> para la que se debería crear un
sentimiento y unos principios a los que todos los seres humanos estén
ligados”.
Apelando de nuevo a Alfonso
Milagros en su obra Los cinco minutos de Dios, nos dice lo
siguiente: "No basta que tú no hagas lo que ves que otros
hacen; es preciso que tú obres de tal forma que los demás puedan
hacer lo que tú haces. No basta decir que no, es preciso decir que
si; el no es algo negativo, el si es lo positivo.
El amor no consiste en no
ofender, en no insultar; el amor es algo positivo y en consecuencia
va a exigir algo más que no ofender.
No dar mal ejemplo a los demás
podrá ser una primera etapa que nos propongamos, pero en manera
alguna podrá ser la etapa definitiva; con ella no podrá quedarse
tranquilo nuestro corazón ni en paz nuestra conciencia.
Estamos obligados a
presentarnos delante de los demás con tal carga de bondad que los
instemos a la práctica del bien; con tal intensidad de generosa
entrega que los movamos a imitar nuestra dedicación al bien de los
demás.
No basta no mirar hacia abajo;
es preciso mirar positivamente hacia las alturas; arriba y siempre
arriba; que allí están las estrellas y allí brillan los luceros".
Como afirmaba Mohandas Gandhi,
"Nosotros debemos ser el cambio que queremos ver en el
mundo".
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