martes, 30 de junio de 2020

Capítulo 14


Ordenar y perfeccionar el mundo. (y II)
Lou Marinoff en su obra Pregúntale a Platón dice lo siguiente: "Para que el bienestar social sustituya al malestar, hay que hacer más hincapié en la humanidad, que une a las personas, y no en el origen étnico u otros factores que la dividen".
"Las lecciones que debemos aprender son para el grueso de la aldea global. A medida que las poblaciones se tornan más diversas en todo el mundo, se hace cada vez más importante para la prosperidad personal y la paz mundial que los individuos se perciban y conciban entre si como seres humanos únicos y no como meros representantes de una u otra raza o tribu. Para que el bienestar sustituya al malestar, la humanidad debe tener prioridad sobre el origen étnico".
"Mostrarse humilde en la victoria y cortés en la derrota permite aprender y mejorar las propias capacidades, y permite ejercitar las más importantes cualidades humanas, como la humildad y la cortesía. Ambas son mucho más útiles en la vida que un montón de trofeos en las estanterías".
El hombre debe combatir y doblegar el mal, y debe favorecer y ayudar al bien”.
Según Lou Marinoff, "Los hilos conductores de la filosofía idealista son: el amor igualitario por la humanidad, la afirmación de los derechos básicos y la dignidad de los seres humanos, la veneración de la naturaleza, la celebración de la vida y una profunda gratitud por sus dones, la fe en el sentido de estar vivo y un sentido ingenuo de embelesamiento con el mundo".
Mario Soares afirma que: "Hay que abogar por los valores morales, defendiendo la globalización ética frente a la económica. Hay que buscar una nueva identidad de <ciudadanía mundial> para la que se debería crear un sentimiento y unos principios a los que todos los seres humanos estén ligados”.
Apelando de nuevo a Alfonso Milagros en su obra Los cinco minutos de Dios, nos dice lo siguiente: "No basta que tú no hagas lo que ves que otros hacen; es preciso que tú obres de tal forma que los demás puedan hacer lo que tú haces. No basta decir que no, es preciso decir que si; el no es algo negativo, el si es lo positivo.
El amor no consiste en no ofender, en no insultar; el amor es algo positivo y en consecuencia va a exigir algo más que no ofender.
No dar mal ejemplo a los demás podrá ser una primera etapa que nos propongamos, pero en manera alguna podrá ser la etapa definitiva; con ella no podrá quedarse tranquilo nuestro corazón ni en paz nuestra conciencia.
Estamos obligados a presentarnos delante de los demás con tal carga de bondad que los instemos a la práctica del bien; con tal intensidad de generosa entrega que los movamos a imitar nuestra dedicación al bien de los demás.
No basta no mirar hacia abajo; es preciso mirar positivamente hacia las alturas; arriba y siempre arriba; que allí están las estrellas y allí brillan los luceros".
Como afirmaba Mohandas Gandhi, "Nosotros debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo".







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