Creados para ser felices.
Este capitulo y los dos siguientes los voy a dedicar a una reflexión
compartida sobre el concepto de felicidad que tanto deseamos alcanzar
y que, a veces, por nuestra propia actitud ante la vida no somos
capaces de conseguir.
Por su extensión lo he dividido en tres capítulos que voy a incluir
en el Blog en días consecutivos invitando a participar en los
debates que puedan generarse.
El hombre, creado para ser feliz, necesita armonizar sus sentimientos
y comportamientos, reconociéndose valioso en si mismo y en su
capacidad de transformación y contribución a un mundo mejor.
Sin embargo se adiestra para mantenerse en constante confrontación
con su entorno.
En sus valores más positivos mantiene un espíritu de superación
que le exige empleo de valiosos recursos y que trae consigo momentos
de debilidad y desánimo, cuando compara el esfuerzo empleado con el
logro conseguido, lo que, en ocasiones, le lleva al desasosiego, a la
insatisfacción e, incluso, al abandono.
En su evolución, el hombre ha desarrollado modelos de convivencia
cada vez más complejos, que precisan de normas y pautas de
comportamiento orientados a la consecución de bienestar y progreso.
Como dice Lou Marinoff en Pregúntale a Platón,
"Nuestra vida real es muchísimo más complicada que la de
nuestros padres, cuya vida fue mucho más complicada que la de sus
padres, y así sucesivamente. La mayor parte de las complicaciones
proceden de las cada vez más complicadas máquinas y tecnologías...
La vida es organización que emerge de la desorganización".
Continúa afirmando que "Las personas más realizadas son
aquellas que se mantienen ocupadas tanto en el trabajo como en el
ocio, que disfrutan ambos y que celebran la vida según su propio
plan".
Y concluye con la siguiente cita: "Si bien el dinero no es
origen del mal, no hay duda de que el ansia de dinero si lo es, La
codicia o la riqueza repentinas pueden provocar extremos de mal
comportamiento en las personas".
Es la sociedad creada por el hombre la que valora con efímera
felicidad la consecución de objetivos materiales, que despierta y
acrecienta en la persona el sentido posesivo de lo alcanzado y su
miedo a perder lo conseguido, cuestionando su ser con el tener, en
una desviación que lleva al egoísmo creciente y destructivo de la
capacidad de servicio a los demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario