Una visión crítica de los sistemas que rigen la sociedad de hoy.
Debemos recordarnos y exigir, en su caso, que la principal misión de
los partidos políticos es la de ser servidores públicos. Estar al
servicio de todos para conseguir una convivencia pacífica, más
fraterna, equitativa, solidaria y protectora del débil.
Estar al servicio de unos ciudadanos libres e iguales ante la Ley y
las normas democráticamente aprobadas para regular las relaciones
personales, institucionales y de servicios sociales, que respete las
opiniones discrepantes y el medio ambiente que nos ha sido dado, que
debemos conservar para su disfrute por las siguientes generaciones;
evitando las desigualdades e incentivando la iniciativa privada y el
estado de bienestar para todos.
Es decir, considerando a las Instituciones Públicas como gestoras de
los servicios comunes y reacudadoras de la contribución ciudadana
-conforme a sus reales ingresos y circunstancias personales y
familiares-, para sufragar los mismos con la diligencia y eficaz
gestión de "un buen padre de familia".
El sistema económico basado en la máxima producción, el consumo,
la explotación ilimitada de recursos y el beneficio, como principal
índice de la buena marcha económica, es insostenible y debemos
tomar conciencia de que ha llegado el momento de trabajar
decididamente por un nuevo modelo de sociedad y darnos la oportunidad
de rehacerla con criterios más solidarios y cooperativos, más digna
del hombre, en la que si alguien es privilegiado y favorecido, ese
sea precisamente el débil y el marginado, el que por sí mismo no
pueda defenderse.
Hay que esforzarse por erradicar la pobreza, convencidos de que entre
todos debemos y podemos conseguir un mundo en el que la naturaleza,
que nos es dada como un regalo, pueda ser compartida y conservada con
responsabilidad.
No podemos callar por más tiempo la tremenda injusticia de pueblos
que mueren de hambre cuando el planeta, con una población de 7.700
millones de habitantes, tiene capacidad para alimentar a 12.000
millones de personas.
El consumismo, como sistema de crecimiento, ha demostrado su
insostenibilidad en el desarrollo de la sociedad del bienestar y nos
ha traído como consecuencia el empobrecimiento de una parte de la
población y una Administración Pública altamente endeudada.
Solemos encumbrar con facilidad a nuevos ídolos del deporte y del
mundo del arte y del espectáculo, sin tomar conciencia de que no
puede ser éticamente aceptable las cantidades astronómicas con las
que son retribuidos, en comparación con las clases medias que se
esfuerzan por sacar adelante sus proyectos vitales, sean
profesionales o empresariales, poniendo todo su empeño en generar
valor añadido a la sociedad mediante la creación de riqueza y
empleo.
Similar comentario podríamos hacer con las grandes desigualdades
retributivas de los altos cargos de empresas, en relación con la
política salarial de los restantes miembros de sus organizaciones.
Concluida la Parte Primera de este Blog, con los 5 capítulos
publicados, en los siguientes capitulos, 6, 7 y 8, expondré unas
reflexiones destinadas a denunciar la mala práxis en el ejercicio
del poder y a brindar una visión humanista del liderazgo a ejercer
por nuestros dirigentes para dignificar la función pública.
Estoy totalmente de acuerdo con su pensamiento pero desgraciadamente hay cosas que son una utopía, muy difícil de conseguir. Sería muy largo de explicar
ResponderEliminarMe voy a permitir reproducir aquí la frase atribuida al Quijote que dice: "Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopiá, es justicia".
EliminarSoy consciente de lo dificil que es cambiar el mundo, pero también estoy convencido de que si nos lo proponemos con determinación podremos conseguirlo de manera gradual, aunque sea lentamente. Cada paso en este sentido tendrá trascendencia en el futuro. Recordando lo escrito por Lou Marinoff en su libro "Pregúntale a Platón", este decía que muchos de los mayores pacificadores y defensores de la resistencia no violenta a la opresión -desde Sócrates y Jesús, hasta el Mahatma Gandhi y Martin Luther King, e incluso, John Lennon- fueron conducidos a la muerte por gobiernos, o asesinados por hombres enajenados. Aún así muestra su optimismo diciendo: "Creo que la razón y la sabiduría finalmente conducirán a la humanidad por caminos pacíficos".
Nuestra responsabilidad para dejar un mundo mejor que el que nos encontramos debe ser respondida con actitud reformadora de las injusticias y la corrupción, constancia en la acción y ejemplaridad en nuestros actos. Estoy seguro que los resultados llegarán aunque no estemos aquí para gozarlo.