viernes, 19 de junio de 2020

Capítulo 5


Una visión crítica de los sistemas que rigen la sociedad de hoy.
Debemos recordarnos y exigir, en su caso, que la principal misión de los partidos políticos es la de ser servidores públicos. Estar al servicio de todos para conseguir una convivencia pacífica, más fraterna, equitativa, solidaria y protectora del débil.
Estar al servicio de unos ciudadanos libres e iguales ante la Ley y las normas democráticamente aprobadas para regular las relaciones personales, institucionales y de servicios sociales, que respete las opiniones discrepantes y el medio ambiente que nos ha sido dado, que debemos conservar para su disfrute por las siguientes generaciones; evitando las desigualdades e incentivando la iniciativa privada y el estado de bienestar para todos.
Es decir, considerando a las Instituciones Públicas como gestoras de los servicios comunes y reacudadoras de la contribución ciudadana -conforme a sus reales ingresos y circunstancias personales y familiares-, para sufragar los mismos con la diligencia y eficaz gestión de "un buen padre de familia".
El sistema económico basado en la máxima producción, el consumo, la explotación ilimitada de recursos y el beneficio, como principal índice de la buena marcha económica, es insostenible y debemos tomar conciencia de que ha llegado el momento de trabajar decididamente por un nuevo modelo de sociedad y darnos la oportunidad de rehacerla con criterios más solidarios y cooperativos, más digna del hombre, en la que si alguien es privilegiado y favorecido, ese sea precisamente el débil y el marginado, el que por sí mismo no pueda defenderse.
Hay que esforzarse por erradicar la pobreza, convencidos de que entre todos debemos y podemos conseguir un mundo en el que la naturaleza, que nos es dada como un regalo, pueda ser compartida y conservada con responsabilidad.
No podemos callar por más tiempo la tremenda injusticia de pueblos que mueren de hambre cuando el planeta, con una población de 7.700 millones de habitantes, tiene capacidad para alimentar a 12.000 millones de personas.
El consumismo, como sistema de crecimiento, ha demostrado su insostenibilidad en el desarrollo de la sociedad del bienestar y nos ha traído como consecuencia el empobrecimiento de una parte de la población y una Administración Pública altamente endeudada.
Solemos encumbrar con facilidad a nuevos ídolos del deporte y del mundo del arte y del espectáculo, sin tomar conciencia de que no puede ser éticamente aceptable las cantidades astronómicas con las que son retribuidos, en comparación con las clases medias que se esfuerzan por sacar adelante sus proyectos vitales, sean profesionales o empresariales, poniendo todo su empeño en generar valor añadido a la sociedad mediante la creación de riqueza y empleo.
Similar comentario podríamos hacer con las grandes desigualdades retributivas de los altos cargos de empresas, en relación con la política salarial de los restantes miembros de sus organizaciones.
Concluida la Parte Primera de este Blog, con los 5 capítulos publicados, en los siguientes capitulos, 6, 7 y 8, expondré unas reflexiones destinadas a denunciar la mala práxis en el ejercicio del poder y a brindar una visión humanista del liderazgo a ejercer por nuestros dirigentes para dignificar la función pública.

2 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con su pensamiento pero desgraciadamente hay cosas que son una utopía, muy difícil de conseguir. Sería muy largo de explicar

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    1. Me voy a permitir reproducir aquí la frase atribuida al Quijote que dice: "Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopiá, es justicia".
      Soy consciente de lo dificil que es cambiar el mundo, pero también estoy convencido de que si nos lo proponemos con determinación podremos conseguirlo de manera gradual, aunque sea lentamente. Cada paso en este sentido tendrá trascendencia en el futuro. Recordando lo escrito por Lou Marinoff en su libro "Pregúntale a Platón", este decía que muchos de los mayores pacificadores y defensores de la resistencia no violenta a la opresión -desde Sócrates y Jesús, hasta el Mahatma Gandhi y Martin Luther King, e incluso, John Lennon- fueron conducidos a la muerte por gobiernos, o asesinados por hombres enajenados. Aún así muestra su optimismo diciendo: "Creo que la razón y la sabiduría finalmente conducirán a la humanidad por caminos pacíficos".
      Nuestra responsabilidad para dejar un mundo mejor que el que nos encontramos debe ser respondida con actitud reformadora de las injusticias y la corrupción, constancia en la acción y ejemplaridad en nuestros actos. Estoy seguro que los resultados llegarán aunque no estemos aquí para gozarlo.

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